EL HORARIO DE LO INSANO



Ganadora del XIX Certamen de Cartas de Amor Villa de Mijas 2014 (Málaga).

¿Qué tiene la soledad que cuando la comparto contigo quema en los labios? ¿Qué tienes tú, para ser simplemente inevitable? ¿Cuánto tiempo llevas colocando señalizaciones equivocadas por mi vida para que todos los caminos me conduzcan a ti? Para ser ese insomnio que me persigue estando despierta y me impide soñar con mi propio presente, imaginar uno en el que no estés. Un insomnio que dibuja ojeras de pasado, un borrador arrugado de lo que nunca fue.

Lo reconozco, me ha llevado un rato aprender a sentirme desgraciada. He necesitado clases extraescolares a solas con tu indiferencia para aprender a echarte de menos sin trampas. Pero te aseguro que este silencio que se ha hecho sólido en mi habitación ha sido un buen profesor. Sé y puedo echarte de menos ahora en tantos idiomas como palabras están de más cuando se trata de hablar a tu lengua. Llevo queriéndote más de cuatro poemas. Llevo extrañándote más de cinco desesperaciones, no me hagas calculártelo en largas tardes. Trato de calmarme y coger aire, y siento que son branquias lo que hay bajo mi pecho, que trato de respirar en el lugar equivocado y por eso me ahogo. Recordarte es verter gasolina sobre unos pensamientos que me queman por sí mismos. Estoy amordazada por el sonido de un pronombre que no existe, que no pronuncié, que no escuchaste. Lo reconozco, te he tenido tanto tiempo a la distancia de una caricia que nunca me preocupé de que llegaras a sentirla.

Esta carta es sólo un cebo para poder cazar tu tacto. Para poder cazar esa caricia si aún continúa con vida. Imagina por un momento que quiero ser otra persona y lo consigo. O mejor, que soy la misma que un día quisiste, pero dispuesta esta vez a querer también. Si quieres puedo llevar tu carrito en el supermercado. Si me dejas te desnudo sin manos. Si me haces un hueco en tu sofá, te dejo que pongas sobre mí tus piernas. Si el hueco me lo haces en tu cama, haré llover al sur de tu cuerpo tentaciones afónicas. Si me dejas mudarme a un arcén de tus semanas, estaré allí cuando descarriles. Estaré allí para que lo hagas entre mis curvas. Si me quitas hoy la botella, antes de que me atragante con el mal trago de no tenerte, antes de que me emborrache tratando de verte doble, o simplemente verte… Si me quitas hoy la botella, yo te prepararé el café cada mañana antes del trabajo. Yo seré tus vacaciones cada noche. Yo sigo aquí, esperando que me hagas reír y podamos ser como dos adolescentes que vuelven pisando locuras y llegan tarde a casa. No me digas que soy yo la que llega demasiado tarde esta vez.

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