Miedo en femenino

amaia barrena

Conozco los trucos que os habéis inventado y que os contáis unas a otras. Llevar las llaves entre los dedos a modo de puño americano, enganchándolas tan fuerte que os las claváis. Fingir llamadas que os mantienen hablando solas o despertar de verdad a alguien en mitad de la noche para que os de conversación. Y seguridad. Falsa seguridad. Entrar a paso lento en del portal, calculando los ángulos muertos de la luz, al acecho del enemigo. Esperar a las seis de la mañana para que por las calles empiece a haber también madrugadores yendo a trabajar. Buscar el camino que más farolas tenga, pasar cerca de los portales por si fuera necesario tocar cualquier timbre, alejaros de los parkings, de las carreteras, de los parques, de los arbustos, de todo lo que hace sombra. Daros la vuelta cinco veces por minuto. Girar la cabeza como si eso activara ultrasonidos o un sexto sentido contra el peligro. Pero nada de eso os salvará de mí. Soy el terror a que os hagan algo en contra de vuestra voluntad, a que os quiten vuestra voluntad. A que vuestro “no” se silencie.

Fragmento de la carta “Miedo en femenino” parte de la colaboración con Onda Vasca.

 

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