Veranos robados


Cuántos veranos habréis perdido trabajando, mientras yo os miraba pasar tumbada panza arriba. No tendrás nada cuando seas vieja, Cigarra, me decíais. Hay que ahorrar provisiones, hay que esforzarse ahora que somos jóvenes, hay que trabajar para poder vaguear luego. Pero ese momento se iba retrasando cada vez más. La edad de jubilación empezó a subir y todavía no se ha detenido. Se comenta en algunos círculos que pretende llegar hasta los 67 inviernos, decidme si no da frío sólo pensarlo.

Y vosotras, que ya los habéis cumplido, seguís sin estufa. O con una apagada por falta de presupuesto. Y es que todas vuestras despensas han sido saqueadas por esas cigarras de corbata y traje que nunca se mancharon las patas. Se dedicaron a vender consignas, a ascender entre mesas de despachos y micrófonos en campañas políticas. Decidieron invertir en estudios y comprar títulos de máster que nunca dieron tantos ingresos a quienes de verdad los estudiaban. Os han robado cremas de supermercado y sueños de vejez al mismo tiempo. Se han costeado sus coches, sus gasolinas, sus asistentas y hasta el polvo que ellas quitan, con los víveres que ahora echáis en falta. No me extraña que cada lunes os pilléis esos cabreos, hormigas pensionistas, si habéis pagado con sudor un futuro que ya no existe. ¿Y quién va a devolveros ahora los veranos?

Fragmento de “Carta a los pensionistas” emitida en Onda Vasca.

 

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