Mudanza


Me queda pequeña mi mudanza. Quizá sea porque he dejado que me aten los cordones y de piel sólo se puede cambiar con los pies descalzos. No se puede aspirar al cielo con este miedo a quedarme sin tejado, o que me quieran, si es que no es lo mismo. El cartón de la caja en la que embalo mi pecho está hecha de los tetrabriks que nunca sé en qué contenedor reciclar, de la leche de los dientes que se me han caído por morderme la lengua. ¿Y si todo fuese tan sencillo como verle leyendo en la cama mientras me ducho y querer volver a esa habitación? ¿Y si me quito las zapatillas y lo hago?

Ilustración de Laura Mimas. Texto escrito por mí, Amaia Barrena, durante uno de los talleres de escritura impartidos en La Ilusa (Bilbao). 

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