Hace falta una vida entera
para sanar que fuiste
la última que elegían en gimnasia.
Aunque lo último no se elige.
Se descarta.
Se desarma.
Se desangra.
Igual que el otoño deja por el suelo
hojas del color con el que pinto mis labios.
Sin salirme de la línea.
Como de niña me enseñaron.
Todo lo hice como me enseñaron,
se me olvidó aprender de mí.
Quiero salirme de los márgenes.
Mancharme de rojo hasta la barbilla.
Quizá necesite otra boca.
♥️
Este finde han sido días de talleres en La Ilusa, mi rincón favorito del barrio. Eskerrik asko Bea, Sergio, por elegir siempre darme techo. Y a todas las personas que vinisteis, porque es una suerte huracanada sentarte a que te lean.
¡En diciembre volvemos¡
