Acerca de mí


Nací el año que cayó el muro de Berlín y desde entonces he visto cómo se me levantaban otros. A todos les he dibujado grietas por las que colarme, por las que continuar siendo una mujer de la que la niña que fui estaría orgullosa. Tengo a la espalda veintisiete premios literarios y seis libros, de frente una asociación cultural, Imaginautak,  que me ha dado cuanto tengo, que no es más que lo puesto. El arte es la Roma a la que llevan todos mis caminos. Mi Roma está habitada por las mujeres con las que paso las tardes, las que se sientan a rodear las mesas en las que imparto talleres de escritura para el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Bilbao. Ellas son el lenguaje de mis palabras, aunque mi favorita siga siendo el nombre de mi perro. Mi Roma está defendida por esas amigas que son un golpe frontal al patriarcado y una caricia a mi mejilla. Mi Roma tiene calles que suenan a la guitarra de un compañero que te mira y te entiende, que huelen al cuidado de un padre y una madre que te rescatan de cualquier mal verano, que te apoyan cuando reinventas el otoño.

De la palabra soledad me quedo con su primera sílaba, con la certeza de que siempre entra la luz por mucho que a dos manos te tapes la cara. Creo en el arte y en sus coordenadas, que son las de mi lugar en el mundo, aunque a menudo confunda latitud con longitud, precariedad con fracaso, el futuro con sus ojos.

 

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