De pequeños mi hermano tenía el barco pirata de Playmobil y yo la granja, así que todas las orillas a las que llegaba su bandera de calavera se encontraban con mis establos. Nos intercambiábamos esos muñecos incapaces de cerrar las manos, y un capitán con parche se rodeaba de gallinas, mientras una ganadera de mejillas rojas subía a proa. Algo así fue ayer.
Con vientos más rápidos que el fascismo en EEUU y una lluvia tan voraz como Amazon, no parecía un buen viernes. Supongo que todo cambia cuando tu amiga pasa a recogerte en coche. Cuando escuchas lo que has escrito a solas con su guitarra haciéndole compañía, como si estuviésemos en la tienda de campaña de alguna adolescencia que no tuvimos. Como si Leiva me susurrase letras nuevas que nadie ha oído, así es escucharte @loidamusic. No sé si te admiro más de lo que te quiero o es al revés.
Ayer ese rincón donde los libros y las personas tienen una segunda oportunidad se llenó hasta empañar los cristales. Eskerrik asko Librería Libu por acogernos, por la comunidad tan bonita que habéis formado. Por ser un punto de apoyo para mover el mundo hacia el sentido correcto, que nunca fe el de las agujas del reloj. Y eskerrik asko a toda la gente que vinisteis a pesar del agua a quitarnos la sed.
