Siempre pensé que la poesía sería algo conmigo. Nunca imaginé que sería con él. Que el horizonte era cartón piedra y detrás había mucho más. Que las bibliotecas eran regaderas y no jardines, que los libros también crecen en escenarios, frente a una cámara, en una furgoneta que no baja ventanillas pero abre puertas. Que mis cuadernos con su guitarra nos harían conocer ciudades. Conocernos.
Una vez vimos un vídeo de Sesión de Micros Abiertos de dos artistas conjugando versos y acordes. «Tenemos que hacer eso» me dijo. Un año más tarde, nos veo en ese mismo canal de Youtube y querría memorizarme los recuerdos.
Eskerrik asko César, por creer en mí con esa certeza sólida, por creer en mí como cree una cerilla en el fuego. Por hacerme vivir en un estribillo de Leiva. Por escribir mi nombre entre tus estrofas, por Madrid, Granada, Bilbao, por el mundo detrás del cartón piedra. Por ser mi compañero.
Hemos hecho un videoclip que nos haría muchísima ilusión que vierais antes de que lo desgastemos nosotros. O de que muramos en el intento.