La primera vez que te vi no supe que pasaría.
No supe que en el gesto con el que tuerces la boca
iba a encontrar la ortografía de todo un lenguaje,
que después de hablarlo querría protegerte
como se defiende el aborto libre,
como se
defiende la propia vida.
No supe, aunque debería haber sabido,
pues tienes los ojos del color del toldo de mi tendedero,
que se habían acabado los pies fríos y calcetines mojados
el agosto que empezaste a andar conmigo
sin necesidad de ir a ninguna parte.
La primera vez que te vi no supe que pasaría.
Que te escribiría este poema.