Ella fue una niña a la que le gustaban los cables. Yo una a la que le encantaban los libros. Hoy hemos sido dos adultas, técnica de sonido y escritora, grabando un audiolibro. O no. Quizá también hayamos sido dos niñas jugando.
Hoy le he leído mi nuevo poemario a mi amiga.

No creo que vaya a decir una frase más bonita que esa en los que queda de día. Bueno, puede que sí. Te quiero.