Jam en Sastraka


Soy la víctima de un truhan, un señor

al que no, no denuncié

por creerme la culpable.

Soy de las que hablan con otras en la cola del baño,

de las que cocinan mal pero cuidan bien,

de las que guardan un secreto pero no un cotilleo,

de las que separan papel y vidrio

pero no obra y artista.

Soy de las que ha superado Tres metros sobre el cielo

pero no a Mario Casas,

de las que saben que las amigas

son la única certeza

y escuchan sus audios de cinco minutos

con más atención de la que Moisés le prestó a dios.

 

Soy, al fin y al cabo,

solo una mujer

como todas las demás.

 

Fragmento del poema «Como todas las demás» (Amaia Barrena)

 

 

Si el plan fuera un olor, tendría el de la biblioteca de mi pueblo. Si fuese un Post-it, sería uno sin pegamento, uno que no quiere estarse quieto. Una textura, la de la piel ajena que te recuerda cuánto puede sentir un lunar. Un sonido, la risa con burbujas. Un lugar, un palacio autogestionado en contra de la corona. Si fuera una certeza, solo podría ser una manuscrita.

Nunca unas horas rompieron tanto las instrucciones de una tarde de domingo. Eskerrik asko @lunamujica20 y @zuhaitz.fdz  por la ternura y el arte de vuestra @poesia_conpatas. Por ser un hogar en el que el sofá ya tiene la forma de tu cuerpo antes de sentarte por primera vez.

Y eskerrik asko Asier por la fotografía. Pero, sobre todo, por estar ahí para hacerla.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *