Quisiera secar un girasol.
Colocarlo en cada puerta de mi piel,
cambiar mis lunares por eguzkilores
que protejan este cuerpo que siento manzana
en un mundo de Blancanieves.
Quisiera que el jardín de saberes
de las que estuvieron antes de mí
se convierta en un parque,
en el que mi perro y yo
podamos tumbarnos sin nuestros miedos,
sin un cortacésped cerca de sus patitas,
sin un hombre más cerca de lo que consiento.
Quisiera defender mis órganos
con lo que las mías me han enseñado:
prenderemos fuego a lo que haga falta
para secar un girasol.
Para cuidarnos.
Autoría del poema: Amaia Barrena
Fotografía: Jaio la Espía