Llevas en mi piel más tiempo que muchos tatuajes, las cicatrices me las restauraste tú, como quien hace con un palé un mueble. Con un cuerpo un hogar. Eres ese lunar que a veces te olvidas que está ahí, pero que cuando te lo ves sabes que no te reconocerías sin él. Menos mal que tenemos varias vidas, la primera se nos quedó corta para conocernos.
Será porque lo importante sólo se encuentra en el zig zag que tus rizos hacen la cueva de los míos, que si juego a las cuatro esquinas me buscas en la quinta, que sabrías diferenciarme la risa entre mil bares. Sacarme del que haga falta si dejo de reírme. Nunca me has hecho de sherpa, y mira que se ha puesto cuesta arriba la cosa. Siempre confías en la fuerza de mis hombros, me cuidas la espalda. Dices que nadie te escribe como yo y ya era hora de que volvieses a leerme 