Carta de una sombra Grey


Reconozco que te ha salido bien el negocio de seductor. Tienes una legión de seguidoras y más desde que te ponen la cara del actor que hizo de ti en la película. Creen que eres el paradigma del hombre misterioso, guapo, inaccesible, torturado por su pasado, sensible cuando nadie mira, peligroso hasta el morbo, inteligente, y no menos importante, millonario. Pero Grey, siento ser yo quien te lo diga, eres carne de sicólogo. Tienes suerte de vivir entre libros, porque si lo hicieras entre humanos, ibas a compartir portada con grandes figuras actuales como Kevin Spacey o James Franco.

No me interpretes mal, tus manías sexuales no me incomodan. En el sexo y en la guerra todo vale. Cada uno es libre de dar a su cama todas las vueltas que quiera. Puedes incluso desperdiciarla para dormir. Me parece genial que hayas puesto de moda la libertad sexual y es más, incluso has puesto de moda la lectura. Por una vez y sin que sirva de presente, el problema no es la violencia.

El problema radica en el contrato. El amor no entiende contratos, ni siquiera de matrimonios o hipotecas. Porque es algo que no firma o se redacta, se escribe improvisando.  Y no importa si a lo largo de tu salvaje romance te acabas convirtiendo en un galán que ni el de Bridget Jones. Hasta llegar a ese punto, tu inocente enamorada ha soportado demasiado daño.

Fragmento de “Carta a Grey” como parte de la colaboración con Onda Vasca.

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